VIVIR EN LOS ATRIOS
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.¡ Cuán preciosas son tus moradas, oh Señor de los ejércitos!Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.
Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán. Selah
Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.
Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.
Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.
Salmo 84
¿ Alguna vez has disfrutado plenamente de la casa de Jehová?
Recuerdo que me crié en una pequeña Iglesia de San Salvador, yo vivía al cruzar la calle, y eso me permitió involucrarme mas en las actividades. Asistía a los cultos, a las reuniones, a los ensayos, a las planificaciones o simplemente llegaba a visitar a quien estuviera ahí, y cuando no encontraba a nadie tenía largas platicas con el policía que cuidaba la Iglesia.
A los 15 años decidí dedicar mi vida a Dios y después de todos mis quehaceres cotidianos, siempre me presentaba en esa pequeña Iglesia para que Dios hiciera algo conmigo, y siempre habia algo que hacer, desde limpiar el baño (cosa que me enseño mi pastor Guille) hasta estudiar la palabra.
Pero despues de un par de años fue tanta la confianza que tomé, que yo podía estar dentro de la Iglesia aunque no hubiera nadie, recuerdo que podia recostarme en el pulpito a platicar con Dios mientras esperaba la llegada de alguién, recuerdo haberme dormido una noche en un aula de la escuela dominical, cualquier dia ustedes podría haber pasado por esa Iglesia y seguramente me hubiera encontrado sonriendo en las puertas o corriendo libremente dentro de ella.
Y asi mismo me sentía y me siento en la prescencia de Dios,¡ libre ! , un lugar donde puedo descansar, donde puedo llorar, reir, correr, o quedarme dormido, porque esa es mi “CASA”, no es el lugar de rituales para calmar mis culpas o para sentir que soy bueno, no es el lugar a donde voy porque asi me hayan enseñado mis padres, no es mi club social, no es mi escuela, no es una estructura comunitaria en donde tenga que pedir permiso para poder entrar, no es un lugar hecho por manos de hombres, ES MI HOGAR.
Y entendi que ese hogar es cualquier lugar en donde este su prescencia, su palabra. Donde tu estes Dios, allí quiero estar.