Sep 14 2009

EMPEZANDO A SOÑAR “OTRA VEZ”

EMPEZANDO A SOÑAR

Este fin de semana Dios se encargó de atraer mi atención hacia El, y su Espíritu me llevó a escudriñar nuevamente la historia del mayor soñador del antiguo testamento, así es, la historia de José, curiosamente en el tiempo en que pareciera que todos mis sueños están en un STOP.

Y pude ver desde un punto de vista diferente esta historia, del punto de vista donde muchos nos encontramos hoy. No es lo mismo empezar a soñar, que, empezar a soñar OTRA VEZ, todos soñamos, todos hacemos imágenes de un futuro ansiado por el alma, y todos en algún momento de la vida nos encontramos con una persona, una situación que como dice un dicho popular de mi país: “nos baja de la moto”, nos hacen hacer un STOP en nuestro sueño.

Hay muchas opciones por tomar, una de ellas podría ser cambiar de sueño, “no me gusto la carrera de la universidad, mejor me cambio a otra”. O que tal este, “ese es el carro de mis sueños”, pero al pasar los años, los carros mejoran y aparece un nuevo carro de los sueños.

Otra opción viable es abandonar el sueño y aceptar “la realidad”, aceptar que ese sueño es imposible o que no vale tanto la pena.

Y por ultimo nos queda la opción que en estos tiempos no es tan común tomar, la opción de seguir con el sueño, aunque eso signifique empezar de cero. Hoy con tantas opciones en la vida y tanto desinterés en ella misma, preferimos mejor ir por algo fácil.

Leyendo la historia de José pude ver algo nuevo, algo que no había sido percatado por mi mente la primera vez que estudié esta historia:

“ Y sucedió que cuando José llegó a sus hermanos despojaron a José de su túnica, la túnica de muchos colores que llevaba puesta…” Génesis 37:23

Esta túnica era la que lo distinguía entre sus hermanos, eran las vestiduras obsequiadas con amor por parte de su padre, eran las vestiduras que confirmaban su sueño de que un día, la luna, el sol y las estrellas se inclinarían ante él, la confirmación de que un día su gavilla estaría sobre las de los demás.

Usando mi imaginación me puse a pensar que en el momento en que le quitaron su túnica, José, por primera vez en su vida, sentió un frío desolador, no había túnica que lo cubriera del frío de la traición de sus propios hermanos, su propia sangre, definitivamente no habían mas sueños.

La mayoría sabe que paso después, José fue vendido y llevado a Egipto, tierra donde fue comprado por Potifar , Jefe de la Guardia de Faraón, ahí José prospero, se levantó de la nada, y fue puesto sobre todo lo que la mano de Potifar poseía, y esto fue lo que él exclamó :

“No hay nadie mas grande que yo en esta casa…” Génesis 39: 9

Una vez mas su sueño había vuelto a su corazón, José podía caminar sobre las estrellas, pero no por mucho tiempo:
“ entonces ella lo asió de la ropa, diciendo: ¡ Acuéstate conmigo! Mas el le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera…” Génesis 39: 12

Imaginé una vez mas la escena, José corriendo sin sus vestiduras y ese frío desolador una vez más calándole los huesos, los recuerdos de sus hermanos atormentado su alma, y la imagen de aquella mujer con sus ropas en la mano se parecía mucho a la imagen de sus hermanos con su túnica de colores. Es un momento como este al cual me refiero hoy, no escribo a los que están empezando un sueño, tampoco a los que están empezando a tener dificultades con el mismo. Escribo a todos aquellos que ya experimentaron Soñar, a los que lograron llegar alto, y de pronto llegó la nada, el STOP, es en este momento justo donde tenemos que decidir empezar a soñar “OTRA VEZ”, como dice la palabra de Dios, “siete veces cae el justo y siete veces se vuelve a levantar…”, “no nos cansemos pues de hacer el bien pues a su debido tiempo también segaremos…”

No permitas que la realidad afecte tus sueños, mejor que tus sueños afecten tu realidad, a veces la cárcel es el lobby para entrar al palacio de Faraón.

“ Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de José; y lo VISTIO con VESTIDURAS de lino fino y puso un collar de oro en su cuello…”

Dios siempre tiene un buen final preparado, así como José pudo recibir estas vestiduras nuevas y un anillo por su obediencia a la voz de Dios, también todos aquellos hijos pródigos pueden regresar a casa y con seguridad recibir un anillo y vestiduras nuevas, no hay pretextos para no EMPEZAR A SOÑAR “OTRA VEZ”.